El guayabal aparece después de la lluvia.
La fruta no es luminosa ni tropical. Está madura, abierta sobre la tierra; su pulpa rosada absorbe el olor de las hojas aplastadas, del suelo húmedo y de la madera que arde a la distancia.
Alguien ha pasado por aquí. Quedan raíces arrancadas, resina en las manos, humo suspendido entre los árboles. El palo santo no purifica: marca el perímetro.
La guayaba empieza como fruta y termina como aparición.
