Una vasija oscura contiene cacao quebrado. No hay azúcar alrededor. La semilla aparece amarga, seca, ligeramente polvosa; las especias la tensan sin convertirla en cocina.
Conforme avanza, la materia se vuelve más profunda: fermentación, corteza, madera, la ilusión de una hoja oscura. Después entra la combustión. El copal, la madera y el carbón arden cada uno a su manera. El fuego no domina. Modifica.
Al final queda un espacio vacío: madera seca, resina oscura, mineral y ceniza. El cacao todavía puede encontrarse, pero ya no está intacto.
No es chocolate. Es cacao antes de convertirse en postre.
