Xōchinepantla no se conectó a internet. Aprendió que internet también era un suelo.
Empieza con el gesto suficiente para que digas flor: humedad, pétalo pálido, aire alrededor de una corola que parece conocida. La identificación dura poco. El tejido se vuelve vascular y aparece un dulzor en una zona equivocada.
Una secreción mineral atraviesa la flor y conduce hacia Mecamatlatl, la red de cuerdas: una trama que no distingue entre raíz, cobre, fibra óptica y señal.
Cuando la red parece haber dejado atrás a la flor, el pétalo vuelve. No vuelve intacto. Conserva algo de lo que atravesó.
No sabemos si almacena información o la metaboliza.
